4.5.1. Enfermedades identificadas con exactitud.
Estas son: Taphrina kruchii (Vuill.), Schroet., Armillaria mellea, Fomes, ssp. y Stereum, ssp., Bacterium tumefaciens, Smith y la chalariosis.
4.5.1.1. Taphrina kruchii (Vuill.), Schroet.
Bibliografía consultada:
TORRES JUAN, J., 1993. Patología forestal. Ed. Mundi-Prensa. Madrid,
270pp.
La enfermedad más generalizada e importante en el encinar es la producida por Taphrina kruchii (Vuill.), Schroet. Se trata de un Ascomiceto Exoascal de la familia de los Exoascaceos.
Es un hongo parásito verdadero cuyo micelio, vivaz y persistente en las ramas y ramillas de las encinas afectadas por la enfermedad, provoca la excitación de sus yemas durmientes y como consecuencia se forman ramas anormales que se ramifican intensamente. Las hojas de estos manojos o aglomeraciones de ramillas, llamadas "escobas de bruja", tienen al principio un color verde claro que destaca del resto del follaje y más tarde amarillean, se oscurecen y se caen.
Sus cuerpos de fructificación, en forma de ascas desnudas, aparecen en la parte inferior de las hojas de las "escobas". Las ascas contienen ocho ascosporas que se dividen por gemación y producen gran número de esporas encargadas de la propagación de la enfermedad.
Se propaga por medio de sus esporas, al ser arrastradas por el viento y germinar sobre las hojas y brotes verdes de las encinas, por los trozos de micelio del parásito que penetran en las encinas sanas, al podarlas con herramientas que se hayan utilizado anteriormente en podar ramas enfermas, o con el vareo (el palo se infecta en una encina enferma y lleva las esporas del hongo a otros árboles sanos).
Los síntomas característicos de esta enfermedad son las "escobas de bruja".
Por lo general, la rama de encima sobre la que aparece una "escoba" vegeta mal y termina por morir desde el punto de inserción de la "escoba" hasta su extremidad. Parece como si toda la savia fuese absorbida por el hongo y no quedase la suficiente para que el resto de la rama continúe viviendo. Da lugar a que la encina sea totalmente improductiva, infectada y reinfectada una y otra vez, termina por no fructificar. En los casos de ataques especialmente intensos, invade paulatinamente toda la encina y puede acabar por matar a la mayor parte de la ramas y finalmente al árbol.
El tratamiento a seguir ante esta enfermedad es el siguiente: en encinas enfermas se realizará una poda de todas las ramas enfermas, procurando cortarlas a ras del tronco o rama. Una vez podadas hay que separar y quemar todas las "escobas", para evitar así la propagación por esporas del hongo. Las herramientas utilizadas deben desinfectarse (utilizando una solución acuosa de sulfato ferroso al 50%) y las heridas de poda se desinfectarán (utilizando alquitrán) también.
Bibliografía consultada:
RODRIGUEZ MARTIN, A., 1994. El vareo de las encinas transmite enfermedades
del árbol. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, pág. 45.
Es un hongo Basidiomiceto que ataca a las raíces de las encinas. Lo de "mellea" alude a que el basidiocarcosporo (seta) es de color miel. Son unas setas pequeñísimas que vemos al pie del tronco de las encinas afectadas, de un color marrón enmielado y que de muy jóvenes son comestibles.
Este hongo tiene un micelio "rizomorfo". Son como unos cordoncitos oscuros que avanzan por el césped si tienen alimento, llegan al tronco y penetran entre la corteza y la madera propiamente dicha pero sobre las raíces. Si desprendemos la corteza de una encina infectada, observaremos una sustancia blanquecina que da lugar a la paralización de la savia, ocasionando la muerte de la encina.
Es una enfermedad propia de terrenos silíceos, ácidos y aireados, y sobre todo húmedos, donde el desarrollo de Armillaria es satisfactorio. En suelo seco no prospera.
En condiciones naturales, nunca atacaría al encinar por ser vegetación xerófila (poca exigencia en humedad).
4.5.1.3. Fomes, ssp. y Stereum, ssp.
Bibliografía consultada:
FUENTES SANCHEZ, C., 1994. La encina en el centro y suroeste de España (su
aprovechamiento y el de su entorno). Junta de Castilla y León, Consejería de Medio
Ambiente y Ordenación del Territorio. Castilla y León, 238pp.
Estos hongos producen la enfermedad comúnmente denominada como "yesca", que produce la destrucción de la madera, transformando ésta en fibra de color blanco, con gran pérdida de peso y muy combustible.
4.5.1.4. Bacterium tumefaciens, Smith.
Bibliografía consultada:
FUENTES SANCHEZ, C., 1994. La encina en el centro y suroeste de España (su
aprovechamiento y el de su entorno). Junta de Castilla y León, Consejería de Medio
Ambiente y Ordenación del Territorio. Castilla y León, 238pp.
Produce en su infección la enfermedad llamada "verruga"
, esta infección se da generalmente por los vasos
circulatorios de la savia y produce una especie de bultos, sobre todo en el tronco, que le
dan un aspecto verrugoso.
Bibliografía consultada:
GARCIA-NIETO, M.E. Y IPINZA, R., 1989. La chalariosis de los Quercus.
Revista Quercus, cuaderno 38. Madrid, págs. 30-34.
La chalariosis es una enfermedad causada por un hongo, Ceratocystis fagacearum.
La chalariosis toma su nombre del estado conidial del hongo, conocido vulgarmente como "chalara".
La sintomatología corresponde a una marchitez causada por el taponamiento de los elementos conductores por donde transcurre la savia, debido a la acción de las enzimas del hongo.
El avance de la enfermedad en el árbol es relativamente lenta y alguna veces se encuentra confinado a las ramas pequeñas. Una vez que las hojas mueren, el hongo puede también morir en las ramas que reciben una radiación solar directa.
Es intolerante a temperaturas que superan los 32 ºC, a la sequedad y a la competencia con hongos secundarios. En condiciones normales el patógeno puede permanecer vivo en el tronco hasta el año siguiente, e incluso cuatro años en las raíces.
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