4.5.2. Enfermedades no identificadas con exactitud.

Estas son: la seca de la encina y Diplodia quercus o Diplodia mutila.


4.5.2.1. La seca de la encina.

Bibliografía consultada:
MINISTERIO DE AGRICULTURA PESCA Y ALIMENTACION, 1992. Nuevos daños en nuestros encinares (La seca de las encinas). Centro de publicaciones. Madrid.

Esta enfermedad afecta tanto a árboles aislados, como grupos de ellos, apareciendo corros de árboles muertos de forma súbita.

Los síntomas del arbolado dañado por la seca de la encina son los siguientes:

Debilitamiento progresivo, caracterizado por una pérdida paulatina del follaje con pérdida de las hojas viejas, quedando las más jóvenes y produciendo un efecto de transparencia de la copa, en los casos más graves sólo quedan a modo de plumero las últimas hojas brotadas. Con la pérdida del follaje las encinas afectadas se cubren de líquenes, que son un indicador de su muerte lenta.

Muerte súbita o repentina, caracterizada por un desecamiento rápido de todas las hojas de la copa que quedan por un tiempo secas en ésta, dándole una coloración que puede ir desde amarillo pajizo a tonos rojizos o atabacados.

En troncos y ramas de encinas afectadas aparecen muy frecuentemente exudados o extravasaciones de savia en forma de manchas oscuras, asimismo son usuales las fendas en troncos y ramas de encinas con manifestación de muerte súbita.

Marchitez de las hojas, con los bordes rojos o de color castaño, tristeza, carencia de verdor y vigor, no echan renuevos y no dan bellotas.

La seca no siempre se manifiesta en la totalidad de la copa, siendo bastante frecuente que existan una o varias ramas principales afectadas, quedando el resto aparentemente sanas. La seca parcial de la copa no debe confundirse con la producida por Coraebus bifasciatus, Oliv. (culebrilla de ramas), la cual se identifica tirando de la rama que al desgajarse deja al descubierto la galería anular del perforador.

Para la detección de síntomas debemos tener en cuenta que la copa de una encina sana es redondeada, amplia y densa, de color oscuro y verde grisácea, por lo tanto cualquier cambio de aspecto que se asemeje a los síntomas descritos debe ser objeto de estudio y observación.

Los árboles afectados pueden presentarse agrupados en corros de mayor o menor extensión distribuidos entre el resto del arbolado aparentemente sano, o pueden aparecer dispersos en la masa. También hay masas en las que se encuentran árboles dispersos muertos o debilitados y corros de árboles secos o afectados.

Aunque aún se ignora si los tipos de síntomas que se han descrito tienen el mismo origen, al fenómeno en conjunto se la ha denominado "la seca de la encina".

En cuanto a las posibles causas de la seca de la encina se barajan varias hipótesis: sequía, hidromorfías edáficas, hongos fitopatógenos, cambios en el uso tradicional del encinar, etc., la seca por tanto no tiene un origen único.

Las recomendaciones sobre medidas a tomar para sanear el árbol enfermo o evitar la propagación de esta enfermedad, aunque no pueden concretarse, serán de utilidad las siguientes sugerencias:

Los aprovechamientos tradicionales del encinar, leña y montanera, no parecen tener relación con la propagación de la enfermedad, por tanto se pueden seguir realizando.

El arranque o descotonado de encinas podría por el contrario favorecer la difusión de organismos patógenos posiblemente implicados, por lo que se debería evitar.

Como medida preventiva también debería evitarse el laboreo del suelo en las zonas afectadas.

En las condiciones actuales se deben extremar las medidas profilácticas en el encinar: eliminar ramas muertas, quemar los restos de poda y desinfectar herramientas.


4.5.2.2. Diplodia quercus o Diplodia mutila.

Bibliografía consultada:
RODRIGUEZ MARTIN, A., 1994. El vareo de las encinas transmite enfermedades del árbol. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, pág. 45.

Es una enfermedad en estudio y poco se sabe de ella, lo cierto, y triste, es que las encinas se secan, y resulta enormemente desolador observar un encinar totalmente seco. Se sospecha que llegó a España en hachas importadas que venían infectadas de tal enfermedad, pues se ha observado que comienza por los cortes practicados con hachas. En dichos cortes se implanta el hongo que provoca al paralización de la savia y por tanto la muerte de la encina.


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