4.6.1. Insectos defoliadores.
Estos son: Tortrix viridana, L., Lymantria dispar, L., Malacosoma neustria, L., Catocala nymphagoga, Esp., Ephesia nymphaea, Esp. y la procesionaria.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Lepidóptero de la familia Tortricidae.
Nombres vulgares: oruga, lagarta, palomilla, brugo, y más raramente, por lobito y coco.
4.6.1.1.1. Descripción.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Imago. Cabeza, tórax y alas anteriores de color verde claro, algunas veces verde amarillento. Ala posterior gris con una franja blanca o pajiza. Abdomen de color pajizo excepto el ápice que es crema u ocre, patas también de color pajizo, antenas filiformes, trompa poco desarrollada. El abdomen es rechoncho, y con unos penachos de escamas en su extremo, de color oscuro. Su envergadura está comprendida entre 18 y 23 milímetros y la longitud del cuerpo es de 8 milímetros. A simple vista no existe diferencia entre el macho y la hembra.
Puesta. Cada hembra pone unos 60 huevos, depositándolos a pares, solapándose uno con otro, por regla general separadas dichas parejas de huevos, algunas veces se pueden encontrar dos o tres puestas próximas en parte superpuestas, probablemente depositadas por hembras distintas. En ocasiones la puesta consta de un solo huevo o de tres. El mayor porcentaje de puestas se encuentra en las ramillas de dos y tres años.
Los huevos de cada una de las puestas están recubiertos de un aglutinante, al cual han sido aplicados detritus recogidos de la superficie de la corteza junto con algunas escamas del abdomen, de modo que quedan completamente cubiertos de materia que tiene el mismo color, o algo más claro, que la corteza sobre la que se encuentran.
Cada puesta tiene una longitud de 1,25 a 1,35 milímetros y una anchura de 0,90 a 0,95 milímetros.
Oruga. 1.er estadio (recién nacida). Es de color gris claro, cabeza
negruzca, pronoto castaño. Tiene una longitud de 1,8 milímetros.
2.º estadio. Cuerpo de color avellana claro tendiendo a grisáceo, con la cabeza,
pronoto, patas y placa anal negras o negruzcas. Longitud de 4 milímetros.
3.er estadio. Cuerpo de color semejante al del 2º estadio. Longitud de 7 milímetros.
4.º estadio. Cuerpo de color semejante al anterior. Longitud de 10 milímetros.
5.º estadio (larva adulta desarrollada). Después de la muda tiene el cuerpo de color
plomizo, más claro sobre la porción anterior y la posterior del cuerpo. Poco a poco
adquiere un color verde cobre pálido, las patas son de color negro pardo. Longitud de 15
a 19 milímetros y anchura poco más o menos de 2,5 milímetros.
El cuerpo de la oruga tiene numerosas puntuaciones negras. La cabeza y la parte dorsal del primer segmento torácico son negras.
Crisálida. Es alargada, de 9 a 11 milímetros de larga y 2 a 2,5 milímetros de ancha. Su color es marrón oscuro.
4.6.1.1.2. Ciclo biológico.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
La aparición de los adultos tiene lugar en la mayoría de las masas de encinar entre mediados de mayo y mediados de junio, aunque en las zonas meridionales aparecen a primeros de mayo, y en las septentrionales de mediados de junio a principios de julio.
Las mariposas vuelan durante los crepúsculos o por la noche alrededor de los árboles. Tienen la vida muy corta, algo más de una semana.
La puesta de los huevos se realiza dos o tres días después de la salida de la mariposa.
La mariposa hembra escoge una ramilla, camina a lo largo de ella tocando su superficie con el abdomen y agitándose, con lo que limpia el sitio de desperdicios y recoge éstos con la parte cóncava del abdomen, mezclándolos con escamas para cubrir los huevos. Hace las puestas sobre las hendiduras y depresiones de las ramillas, en sitios resguardados.
Inverna en estado de huevo y el nacimiento de las orugas tiene lugar entre mediados de marzo y abril, según zonas.
La larva recién nacida penetra en las yemas y se alimenta de ellas. La yema atacada se distingue por un pequeño agujerito por donde ha penetrado. Si las yemas están abiertas, se sitúa entre dos o tres hojas, a las que une con hilos sedosos construyéndose un refugio.
Dentro de dicho refugio come el parénquima, respetando en parte, la epidermis del
haz cuando es pequeña.
Es frecuente encontrarlas también entre los amentos masculinos, de los que se alimenta.
Durante su período larval crece su voracidad, alcanzando el máximo los días anteriores a la crisalidación. La oruga desarrollada fabrica refugios con hojas enrolladas. Tiene gran vitalidad, hasta el punto de que si se toca su refugio se descuelga con rapidez por un hilo. En los últimos estadios, en un monte muy atacado, se las ve por la mañana descolgadas, llegando algunas hasta el suelo, para más tarde volver a subir.
Las altas temperaturas aceleran extraordinariamente el desarrollo de la oruga. Como término medio, la duración del desarrollo de la oruga, desde que nace hasta que crisalida, es de veinte a treinta días.
Desde mediados de abril a mediados de mayo tiene lugar la crisalidación en el interior de un capullo blanco muy tenue, que hilan entre las hojas unidas o enrolladas que fueron su último refugio. El período de desarrollo de la crisálida es de unas dos semanas.
Esta plaga es endémica en los encinares productores de fruto del suroeste, teniéndose noticias de sus estragos desde mediados del siglo pasado.
4.6.1.1.3. Daños.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
El máximo de pérdidas económicas lo ocasiona al impedir la fructificación de la encina. En los últimos estadios de la oruga, no sólo come las hojas tiernas, sino que roe la corteza de los brotes de primavera, con lo que los destruye totalmente, dejando los árboles como si no hubieran brotado. Los brotes son portadores de la flor femenina, y por tanto, del futuro fruto.
Las pérdidas causadas por esta plaga en las encinas españolas suponen varios centenares de millones de pesetas.
4.6.1.1.4. Parásitos.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Se conocen en España más de 40 parásitos de esta especie, los más frecuentes en los encinares son: Pimpla maculator, F., Ephialtes carbonarius, Christ. y Phaeogenes stimulator, Gr.
De éstos el más abundante es la Pimpla maculator, F., que se encuentra repartido de manera irregular y parece proliferar mejor en aquellos montes en que las condiciones climáticas son precisamente muy diferentes a las de la mayoría de los encinares fruteros españoles.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Lepidóptero de la familia Lymantriidae.
Sinonimias: Porthetria dispar, L., Ocneria dispar, L., Liparis dispar, L.
Nombres vulgares: lagarta y lagarta peluda.
4.6.1.2.1. Descripción.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Imago. La hembra es de 45 a 65 milímetros de envergadura y 25 a 28 milímetros de longitud del cuerpo, tiene las alas blanquecinas, con algunas manchas negras, de las que una en forma de V, es muy característica en las alas anteriores. Cuerpo muy robusto, peloso, de color amarillento. Abdomen muy abultado y pesado, característica que las hace incapaces para volar y torpes para andar. Antenas finamente dentadas.
El macho es bastante más pequeño, teniendo de 35 a 40 milímetros de envergadura y 18 a 20 milímetros de longitud del cuerpo. Las alas, de coloración de fondo amarillo-terroso con manchas en zigzag oscuras, pardo-negruzcas, abundantes, sobre todo en el par anterior. Antenas plumosas. Abdomen mucho más delgado que el de la hembra, casi cónico, cubierto de pelos pardo-amarillentos. Son buenos voladores.
Puesta. En forma de plastones amarillos de 3 a 4 centímetros de largo
por 1,5 a 2 centímetros de ancho, formados por los huevecillos y la pelosidad del abdomen
de la hembra, unidos por un aglutinante especial que segrega ésta.
El número de huevos que pone cada hembra oscila entre 250 y 500.
Oruga. Recién nacida mide de 3 a 3,5 milímetros. Son muy peludas y su coloración general es negruzca.
Durante su desarrollo cambian de coloración después de la mudas, pero siempre predomina el color grisáceo.
La oruga crecida es peluda y presenta en los segmentos torácicos y el primero abdominal, tubérculos de color azul oscuro, y en los restantes abdominales, tubérculos de color rojo, todos con pelos larguísimos.
Durante el crecimiento las orugas efectúan cuatro o cinco mudas. Las hembras
proceden de las orugas que han realizado cinco mudas, o sea, de seis edades, y los machos,
de las que efectúan cuatro, o sea, de cinco edades.
El tamaño de las orugas crecidas oscila entre 45 y 70 milímetros de longitud.
Crisálida. De color marrón oscuro, sin capullo sedoso, está provista en el extremo apical de unos pelos sedosos, mediante los cuales queda sujeta. Se pueden diferenciar perfectamente las crisálidas que van a dar lugar a imagos hembras por ser mucho más grandes y tener el abdomen casi cilíndrico, mientras que en las de los machos es casi cónico.
4.6.1.2.2. ciclo biológico.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
El ciclo completo de desarrollo dura un año. Las mariposas, que aparecen en el mes de julio, se aparean enseguida, y las hembras empiezan a realizar la puesta. Los plastones quedan colocados con preferencia sobre troncos y ramas gruesas de las encinas, pero en la cara protegida de los vientos dominantes y de los fríos.
Cuando la plaga es intensa, es fácil de encontrar las puestas también sobre ramillas delgadas, hojas, paredes y piedras en las cercanías de los árboles.
Los plastones, que son de color amarillo, con el tiempo toman una coloración blanquecina a consecuencia de la acción de los agentes atmosféricos.
El número de huevos contenidos en los plastones es muy variable, dependiendo principalmente del desarrollo de las hembras. El estado de huevo dura unos nueve meses, transcurridos los cuales nacen las orugas. El huevo es muy resistente a los fríos. El nacimiento de la oruga coincide con el mes de abril, en las zonas templadas se adelanta más que en las frías.
La oruga recién nacida es de unos 3 milímetros de longitud. Es muy peluda y de aquí que al descolgarse puede ser trasladada por los vientos a considerables distancias. Tanto es así, que la propagación de la plaga se realiza casi exclusivamente por este procedimiento, ya que las mariposas hembras son incapaces de volar.
La oruga recién nacida se alimenta de las yemas sin penetrar en ellas. Luego, al abrirse éstas, come de las hojas tiernas del brote hasta destruirlo. Finalmente, a falta de hojas nuevas, y sobre todo, cuando la plaga es muy intensa, quedan devorados los tallos tiernos y también las hojas de los años anteriores.
Las orugas viven algo más de dos meses y durante este tiempo hacen cuatro o cinco mudas.
Completado el desarrollo, se trasforman en crisálidas. Para ello suelen reunirse en grupos no muy numerosos en las ramillas bajas del árbol, en los troncos y en la cara inferior de las ramas principales. De esta manera las crisálidas aparecen en racimos, aunque también es frecuente la crisalidación entre las hojas, pero entonces las crisálidas aparecen de una en una. Estas están sujetas por su parte apical.
La transformación se hace en pocas horas, teniendo la crisálida recién hecha un color amarillo-rojizo, que va oscureciendo hasta quedar marrón oscuro, una vez endurecida la vaina.
La fase de crisálida dura unas tres semanas, pasadas las cuales empiezan a nacer las mariposas.
Las hembras son casi sedentarias, reduciéndose sus movimientos a unos andares torpes en busca del sitio donde realizar la puesta. Se pueden observar en gran número sobre los troncos y ramas, quietas, casi inmóviles. En cambio, los machos vuelan con bastante agilidad, con recorridos en zigzag buscando a las hembras para realizar la cópula. Para ello se orientan por el sentido del olfato, que deben tener agudísimo, pues a veces recorren distancias de varios kilómetros guiados por el olor de la hembra, lo que se puede utilizar para llevar el control de la existencia de la plaga, por medio de cebos que contengan feromonas sexuales femeninas, naturales o sintéticas.
4.6.1.2.3. Daños.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
El daño consiste en una defoliación, completa o incompleta, perdida de la producción del fruto, según la intensidad de la plaga.
Si los ataques son intensos, los montes quedan completamente defoliados y presentan el aspecto terrible de haber sido pasto de un incendio. El crecimiento de los árboles atacados es entonces nulo, y si el ataque se repite varios años sucesivos, los árboles pueden morir, aunque esto no suele ser frecuente.
4.6.1.2.4. Parásitos y predadores.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Tiene muchos enemigos entre los insectos parásitos y predadores, gracias a éstos el ataque fuerte del defoliador no suele persistir en el mismo paraje más de dos años.
Entre los parásitos de huevos son importantes los himenópteros: Anastatus disparis, Ruschka y Oencyrtus kuwanae, How., este último introducido, con varias generaciones al año.
Como parásitos más frecuentes de orugas se encuentran los bracónidos: Apanteles vitripennis, Hal. (es el más eficaz y el más extendido) y Apanteles liparidis, Bouché, que atacan a las orugas en sus primeros estadios. También son parásitos de orugas, pero en los últimos estadios, los dípteros taquínidos: Tricholyga segregata, Rond. y Exorista larvarum, L., siendo mucho más importante el primero.
Entre los parásitos de crisálida destacan: el calcídido Brachymeria intermedia, Nees, el calcídido Monodontomerus aereus, Walk. (puede ser parásito o hiperparásito) y el icneumónido Pimpla instigator, F.
De los predadores merece especial atención el carábido Calosoma sycophanta, L., que destruye gran cantidad de orugas. Después, Calosoma inquisitor, L. y Carabus gougeleti, Reiche.
4.6.1.3. Malacosoma neustria, L.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Lepidóptero de la familia Lasiocampidae.
Sinonimias: Bombyx neustria, L.
Nombres vulgares: lagarta rayada, lobito y oruga de librea.
4.6.1.3.1. Descripción.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Imago. La tonalidad general es de un color canela claro, atravesadas sus alas anteriores por dos líneas blancas finas transversales, que limitan una ancha de color canela más oscuro. El macho tiene una envergadura de 24 a 30 milímetros, y la hembra de 35 a 40 milímetros.
Puesta. La puesta de este lepidóptero es característica. Está situada sobre ramillas de diámetro no superior a los 4 milímetros, alrededor de los cuales, de manera ordenada, en forma helicoidal, son colocados los huevos formando un paquete compacto, unido por una especie de aglutinante que la hembra segrega. Cada una de estas puestas llega a contener un número variable de huevos, que oscila entre 70 y 130.
Oruga. La oruga llega a medir unos 50 milímetros, su aspecto es inconfundible por lo que respecta a su coloración. A lo largo del dorso se encuentran rayas, una raya blanca central, teniendo a cada uno de sus lados las siguientes rayas paralelas referidas en orden sucesivo: negra (fina), roja anaranjada, negra (algo más gruesa que la anterior), roja anaranjada (fina), azul (muy ancha), naranja, y por último, azul (mal definida), que se confunde con el resto de la parte ventral.
Crisálida. La oruga se encierra para crisalidar en un capullo tejido con hilos sedosos, de color amarillento al principio y blanco-grisáceo posteriormente. En su interior se encuentra la crisálida, de color marrón oscuro, que llega a medir unos 35 milímetros.
4.6.1.3.2. Ciclo biológico.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
El insecto perfecto realiza la puesta entre los meses de mayo y junio, según regiones. Los huevos permanecen hasta finales de marzo o abril sin dar salida a la oruga que tienen en su interior, de abril a finales de mayo, la larva desarrolla su labor destructora, defoliando las plantas sobre las que se estableció. Al principio las oruguitas son gregarias, agrupándose en bolsones sedosos o tenues formando colonias hasta la cuarta edad, en cuyo momento se vuelven solitarias y desarrollan gran actividad y voracidad.
Es característico que cuando una de estas colonias se siente inquieta por una causa externa, las orugas se descuelgan rápidamente hasta el suelo. Estas orugas nuevamente inician un recorrido ascendente por el tronco del árbol pasado el momento de excitación.
La crisalidación se realiza en las ramillas, aglomerando con hilos sedosos ramillas finas y hojas, lo cual sucede en el mes de mayo y a principios de junio en las regiones más frías. Poco más de tres semanas después nace la mariposa, que inicia nuevamente el ciclo a que nos referimos al principio.
4.6.1.3.3. Daños.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Los daños son producidos en el estado de oruga, y consisten en la defoliación de los árboles sobre los que se establece. Come las hojas tiernas, respetando los nuevos tallos, y por tanto, la flor femenina, con lo que permite cierta fructificación.
4.6.1.3.4. Parásitos y predadores.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
En los huevos es frecuente el parasitismo de especies de Prophanurus y de Ooencyrtus, la labor de estos insectos, aun no siendo decisiva, es de cierta importancia, siendo elevado el porcentaje de huevos destruidos.
En orugas y crisálidas se han localizado siete especies, seis de ellas del género Pimpla: P. inquisitor, F., P. ruficollis, Grav., P. detrita, Holmg., P. maculator, F., P. brevicornis, Grav., P. viduata, Grav. y Phaogenes stimulator, Gr.
Entre los predadores de M. neustria hay que destacar en primavera y en zona de encinares el pinzón vulgar Fringilla coelebs, que no sólo consume las larvas de este insecto, sino que saca doble partido de las crisálidas, alimentándose de ellas y empleando los capullos sedosos para forrar sus nidos.
4.6.1.4. Catocala nymphagoga, Esp. y Ephesia nymphaea, Esp.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Lepidóptero de la familia Noctuidae.
Sinonimias: Catocala nymphaea, Esp.
Nombres vulgares: oruga agrimensora, midepalmos, catócala.
4.6.1.4.1. Descripción.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Estos dos insectos se describen conjuntamente, ya que en el monte se encuentran realizando daños simultáneamente. Sus orugas se encuentran entremezcladas, lo mismo que las mariposas.
Imago. La mariposa en reposo no presenta visibles nada más que las alas anteriores, las cuales son de tonalidades grises poco vistosas, en ejemplares preparados es cuando se aprecia la coloración y dibujo de alas posteriores, compuestas de manchas marrón oscuro, casi negro amarillento. C. nymphagoga, Esp. tiene unos 39 milímetros de envergadura y E. nymphaea, Esp., unos 50 milímetros.
Puesta. Los huevos de estos lepidópteros son depositados en la tierra o en las hendiduras del tronco, no está bien determinado si esta diferencia de lugar de puesta es característica para cada uno de los insectos o común a los dos.
Los huevos se depositan sueltos, sin protección alguna, y cada hembra puede llegar a depositar unos 200 huevos.
Oruga. La diferenciación de las dos especies de orugas constituyó un problema durante años. Ello estaba motivado por el hecho de que a lo largo del desarrollo larvario se presentan tonalidades muy diversas dentro de cada especie, lo que dio lugar a un confusionismo sin solución. El polimorfismo larval no permite separar las especies, existiendo otras características diferenciales, simples y fiables, que consisten en la identificación por medio de las cápsulas cefálicas. Catacala nymphagoga presenta la cápsula cefálica algo más pequeña que Ephesia nymphaea, y además, se observan sobre la primera dos áreas más claras entre el dibujo de la zona frontal, que le dan un aspecto característico que vulgarmente se define como "oruga con ojos".
Ambas especies presentan un desarrollo larval que puede pasar hasta por cinco mudas, recién nacidas presentan una coloración amarillenta, con series de puntos color siena. Al nacer sólo tienen tres pares de falsas patas, faltando el primero y segundo par. Esta característica va a condicionar el comportamiento de la larva durante los siguientes estadios de desarrollo, en los que, a pesar de aparecer los dos pares de patas falsas de que carecía en el primer estadio, se desplazará ya, a partir de ahora, de una manera característica muy similar a los desplazamientos de las orugas de los geométridos.
Por regla general, las orugas se mimetizan perfectamente sobre el vegetal, adoptando el aspecto de una ramilla seca. Tienen una gran movilidad y se les ve constantemente por los troncos, como consecuencia, también, de que a la menor alarma se dejan caer al suelo, reanudando la ascensión a la planta. Algunas orugas, al llegar a la cuarta edad, presentan unos puntos rojos en los segmentos cuarto, octavo y décimo abdominales, pero esto no es una constante.
Cuando se tocan, estas orugas despliegan una gran vitalidad, con movimientos de contracción, y es cuando se dejan caer al suelo en rápidas contorsiones. En los primeros estadios se descuelgan por medio de un hilo.
Crisálida. La oruga crisalida entre las hojas, en el tronco o en el suelo, encerrándose en un capullo de color grisáceo, el cual cubre con varias hojas unidas por hilos, en cuyo interior se encuentra la crisálida, de unos 35 milímetros de longitud.
4.6.1.4.2. Ciclo biológico.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Estos insectos invernan en estado de huevo, naciendo la larva en el mes de abril o primeros de mayo. Se observan dos épocas de nacimiento de las orugas, la primera correspondiente a las puestas situadas en el tronco y la segunda a las depositadas en el suelo. No cabe duda de que esta diferencia es originada por el diferente microclima que su situación les proporciona, ya que las puestas del suelo tendrán que soportar temperaturas más bajas. En estado larval permanece hasta últimos de mayo y primeros de junio, en cuyo momento se realiza la crisalidación, la cual se verifica en el suelo o en la copa, indistintamente. A los dieciocho o veinte días la mariposa nace y procede a afectuar la puesta, cerrándose el ciclo.
La oruga es muy sensible a las bajas temperaturas, pudiendo éstas ocasionar la desaparición de la plaga. También se desarrolla en estas condiciones una enfermedad viral.
4.6.1.4.3. Daños.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Es notable la voracidad de esta oruga, la cual se alimenta de las hojas de la encina. Utiliza preferentemente, la hoja tierna del brote del año, pero no desprecia el comer hojas del año anterior cuando se le acaba la primera, sobre todo al final de su desarrollo. El aspecto que presentan los árboles atacados es desolador. La defoliación se produce por oleadas de grandes cantidades de orugas, que van defoliando en un frente común las copas de los árboles. Es frecuente observar la defoliación parcial de una copa y oír el ruido fuerte y característico que producen las orugas al comer.
4.6.1.4.4. Parásitos.
Bibliografía consultada:
BACHILLER BACHILLER, P. et al., 1981. Plagas de insectos en las masas
forestales españolas. Colección Técnica ICONA. Madrid, 272pp.
Se han identificado diversos parásitos, la mayoría sobre crisálidas: Ichneumon singularis, Berth., Cryptus recreator, (Fabr.) Tschek., Ichneumon rufinus, Grav., Labrorychus clandestinus, Gr., Nemeritis canescens, Thoms., Barylypa rufa, Homg., Ichneumon lacrymator, Fonsc., Mesostenus gladiator, V., juvenilis, Scop., Ephialtes abreviattus, Thoms. y Pimpla examinator, Grav.
Sobre los huevos de catócala se ha encontrado un calcídido pendiente de determinación, del género Telenomus.
Ambas especies son fácilmente atacadas por enfermedades vírales poliédricas intranucleares.
Bibliografía consultada:
ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA, 1988. Acepción
"procesionaria". Espasa Calpe, Tomo XLVII. Madrid, págs 714-715.
Con este nombre se designan las orugas de varias especies de lepidópteros hetróceros del género Thaumatopoea, Hb., por la singular costumbre que tienen de ir una en pos de otra en fila, como formando una procesión.
Todas ellas viven en sociedades formando una especie de bolsa con los hilos de seda que segregan y que enredan en las ramas de los árboles, dentro de estas bolsas viven juntas y verifican sus mudas, quedando las pieles de éstas, provistas de pelos urticantes, en las mismas bolsas. Sólo salen de sus bolsas al anochecer en busca de comida, y entonces marchan en dos largas filas, a manera de procesión, estando una fila junto a la otra y cada oruga contigua a la precedente. Al terminar su comida vuelven otra vez a su nido y a encerrarse en sus bolsas.
La procesionaria típica es la procesionaria de la encina, Thaumatopoea processionaria, L. La mariposa tiene unos 30 milímetros de envergadura. El ala anterior es gris, con tres línes transversas y sinuosas de un pardo negruzco, un rasgo algo oblicuo cerca del ángulo apical y una lúnula central. El ala posterior es blanca, con una faja transversal nebulosa y oscura. La hembra es mayor, más nebulosa, con el extremo del abdomen guarnecido de pelos grises. Julio es el mes en el que suele aparecer el insecto adulto, dos meses después de la puesta, en septiembre u octubre, surgen en los troncos y ramas las larvas recién eclosionadas, ya con vello y pelos urticantes. Desde ese momento, efectuarán cuatro mudas correspondientes a cinco estadios de crecimiento, hasta que en primavera del año siguiente descienden al suelo, formando unas preciosas y características procesiones. Entonces se entierran e inician el proceso de crisalidación o empupado, es decir, pasan de oruga a mariposa. Ya están listas para aparearse y efectuar nuevas puestas de huevos, que originarán otro ciclo vital.
En su primer estadio, los daños no son graves, en la encina descostra las hojas, además las bolsas son pequeñas. A partir de su segunda muda, las bolsas pueden llegar a alcanzar el tamaño de una cabeza humana, y las orugas llegan a medir de 5 a 7 centímetros, con una imponente apariencia y largos pelos urticantesque sobre la piel humana pueden provocar alergias importantes. En los vegetales, secan las guías sobre las que se instalan los capullos (bolsas), impidiendo el crecimiento en altura y provocando, en caso de infestación fuerte, un efecto devastador.
Son notables los daños que hacen estas orugas en los encinares. Para atajarlos se aconseja quemar chamuscar los nidos en el momento que las orugas están dentro. También, y es casi preferible, se usa el arrancar los nidos y cortar las ramas en que están, valiéndose de un podón colocado en el extremo de un mango largo y fuerte. Otra forma, aunque un tanto dispar, es disparar con una escopeta de cartuchos a los nidos, matando así la mayor parte de las orugas y esparciendo el resto, quedando indefensas y desorientadas. Todas estas operaciones deben llevarse a cabo en Julio y en tiempo lluvioso, para evitar que las orugas puedan estar fuera.
Para precaverse de las urticaciones de los nidos se aconseja frotarse la manos y cara con aceite.
En general los tratamientos se realizarán con insecticidas de actuación por ingestión, pues son los más selectivos, actuando solamente sobre la orugas de insectos defoliadores. Insecticidas por contacto podrían eliminar demás insectos que quizás sean beneficiosos.
Use productos químicos dentro de los respetuosos con el medio ambiente, los piretroides, materias activas naturales o sintetizadas a partir de especies vegetales, se han revelado como muy efectivos.
No obstante, los tratamientos químicos solamente se realizarán en lugares donde las plagas esten bien delimitadas y sean de verdadera amenaza.
El tratamiento biológico está todavía en período de estudio. Se presenta en mayor o menor medida de forma natural, en su medio.
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