5.1. Variedades y Ecotipos.
Bibliografía consultada:
ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA, 1988. Acepción "encina".
Espasa Calpe, Tomo XIX. Madrid, págs 1.176-1.178.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1993. Encinas y encinares. Ed. Mundi-Prensa. Madrid,
131pp.
Las variedades dentro de Quercus ilex, Lam. se han distinguido por la forma de las hojas (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993) (agrifolia con hojas dentadas y bellotas amargas, ballota con hojas enteras y bellotas dulces, laurifolia con hojas tipo laurel, lanceolada con hojas lanceoladas, oleifolia con hoja tipo olivo, oblongifolia, revoluta, ovifolia) o de sus frutos (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993) (expansa, brevicupulata, microcarpa, gracilis, calycina, etc.).
La forma agrifolia, que no hay que confundir con la especie de este nombre en California, tiene las hojas dentado-espinosas y casi lampiñas por el envés, bellotas amargas. En la ballota son redondeadas y enteras, o casi enteras, blanquecino-tomentosas por el envés, con bellotas dulces. La laurifolia tiene las hojas oblongo-lanceoladas, de un verde alegra, enteras o ligeramente dentadas y crece en la costa de Santander. La oleifolia las tiene menores, elípticas, enterísimas, pálidas y crece en San Juan de la Peña (ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA, 1988).
La gracilis tiene sus hojas pequeñas, agudas, ondeadas y con pocos dientes gruesos o enteras, pálidas, bellotas dos a cuatro en racimo pedunculado, cascabillo aovado-cilíndrico, estrecho de 7 a 9 por 4 a 6 milímetros, bellotas de 12 a 15 por 5 a 6 milímetros, crece en la salve de Bilbao. La calycina las tiene elíptico-aovadas, casi enteras, cascabillo en la base, alargado de 20 a 30 por 15 milímetros, cubriendo la bellota hasta más de la mitad y crece en Alcudia (Sierra Morena). La expansa tiene sus bellotas aovado-redondeadas, cascabillo ancho, acampanado, de 10 a 15 por 20 milímetros ó más, con borde engrosado, plegado y arrugado, cubriendo algo menos de la mitad de la bellota y crece en el mismo sitio que la anterior. La brevicupulata, con cascabillo corto, de 4 a 6 por 10 a 15 milímetros y crece en el mismo sitio que las dos anteriores. La microcarpa con bellotas del tamaño de un garbanzo, única encina en Cehejín (Murcia) (ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA, 1988).
En campo se reconocen diversas clases de árboles, y especialmente dentro de la frutera Quercus rotundifolia, Lam., de la cual se reconocen pies destacados por la calidad de su bellota o el tamaño de la misma, y también por su capacidad para producir mucho fruto, o todos los años (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993).
Entre las diferentes zonas de distribución de la encina también es comprobable la variación en el tamaño y el sabor de la bellota (dulce o amarga), las diferencias entre sus hojas, en cuanto a tamaño y forma, y demás particularidades (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993).
Esto, y su presencia en ecologías muy variadas, nos conduce a la conclusión unánime de la existencia de diferentes ecotipos. Pero lo más sorprendente del encinar son las diferencias observadas entre los diferentes individuos de un mismo lugar (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993).
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