6.1. Selección de individuos.

Bibliografía consultada:
DELGADO GIL, A.M., 1994. Técnicas para plantar Quercus a partir de bellotas. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, págs. 292-295.
FUENTES SANCHEZ, C., 1994. La encina en el centro y suroeste de España (su aprovechamiento y el de su entorno). Junta de Castilla y León, Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Castilla y León, 238pp.

En primer lugar, para distinguir las encinas de bellota dulce de las de bellota amarga hay que fijarse en los siguientes aspectos (FUENTES SANCHEZ, C., 1994):

Las encinas de bellota dulce, generalmente, tiene hojas grandes, con tendencia a planas y los bordes apenas dentados, fruto grueso de forma ovalada o redonda, entero, con la base o corona muy blanda, glabra o pubescente, cáscara maderosa, fina, brillante, de color castaño oscuro en estado maduro.

En las encinas de bellota amarga, las hojas corrientemente son pequeñas, curvadas hacia el envés, con los bordes ondulados formando rizos, muy dentadas, a la manera de espinas duras aguzadas que pinchan, son encinas llamadas carrascosas, por proceder, generalmente, de brotes de raíces de matas o carrascos, esta clase de encinas posee menor vigor, produce menos cantidad de bellotas y de peor calidad que las que nacen de bellota dulce.

La recogida de frutos deberá hacerse en ejemplares sanos, vigorosos, bellos, frondosos, resistentes, etc. Cuantas más cualidades mejor. No se deberá emplear en los trabajos de reforestación bellota de árboles enfermos o mal formados (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Es conveniente coger bellotas de mediano a principalmente, gran tamaño. Está comprobado que a mayor tamaño da la bellota, mayor tamaño de la futura planta (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Otro factor a tener en cuenta es la edad y la salud del árbol. No conviene que sea ni muy joven ni muy viejo, y desde luego tiene que estar muy sano (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Los síntomas generales de decrepitud suelen ser (DELGADO GIL, A.M., 1994):

Pérdida de frondosidad de la copa.

Perfiles de la copa redondeados, por no tener jóvenes brotes alargados, de buen crecimiento.

Desprendimiento de la corteza.

Para conseguir la diversidad genética, tan deseable en una reforestación, será preciso que la semilla proceda de un número la más elevado posible de árboles. Esto se logra realizando la recolección en zonas extensas, siempre teniendo en cuenta que los ejemplares seleccionados no se hallen alejados de la comarca o región de siembra, pues la bellota puede no estar adaptada genéticamente a los factores climáticos y edáficos de otras zonas (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Mientras no existan experiencias que confirmen lo contrario, la semilla mejor adaptada será la que se recolecte en la propia zona. En el caso de que esto no sea posible deberá buscarse como fuente suministradora de semilla una zona de características lo más parecidas a las del clima y terreno a reforestar (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Para la creación de masas forestales deberá garantizarse fundamentalmente la diversidad genética de la nueva masa, y que la semilla a utilizar sea la mejor adaptada a la zona (DELGADO GIL, A.M., 1994).


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