6.2. Bellotas grandes o bellotas pequeñas.
Bibliografía consultada:
MONTOYA OLIVER, J.M., 1996. La importancia de la biodiversidad en las
repoblaciones con Quercus Mediterráneos. Revista Quercus, cuaderno 120. Madrid, págs.
22-23.
La planta procedente de bellota temprana y gruesa tiene ventajas en zonas de inviernos no muy fríos y puede abordar un verano muy duro ya bastante bien enraizada, pues germina antes que las demás y tiene mayores reservas alimenticias de nutrientes.
Esta es la ventaja de las encinas de brotación primaveral temprana. A cambio, correrán el riesgo de que una helada tardía acabe con los brotes y las flores, y en consecuencia, con los frutos.
No es conveniente, por tanto, una brotación demasiado temprana en zonas frías. Sin embargo tiene grandes ventajas en zonas mediterráneas, cálidas y relativamente húmedas. Por algo se producen allí las más tempraneras y gruesas bellotas.
Por el contrario, una encina de bellota tardía, y consecuentemente, pequeña, tiene ventajas frente a los inviernos muy fríos, porque su floración (tardía) le amparará de las últimas heladas primaverales. A cambio, tendrá serías dificultades para poder atravesar el reseco verano bien enraizada, porque su germinación es tardía y sus reservas nutritivas escasas.
La ventaja de las encinas de brotación tardía es, sobre todo, que el número de bellotas es mucho más elevado. Además, no corren el riesgo de que una helada tardía acabe con los brotes, las flores y frutos. Pero una sequía estival algo temprana o una primavera no suficientemente lluviosa puede hacer que se desprendan las flores y frutos todavía en formación.
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