6.3. Epoca de floración, maduración y recolección.
Bibliografía consultada:
ABELLA, I., 1996. La magia de los árboles. Integral. Barcelona, 280pp.
CATALAN BACHILLER, G., 1993. Semillas de árboles y arbustos forestales.
Colección Técnica ICONA. Madrid, 392pp.
DELGADO GIL, A.M., 1994. Técnicas para plantar Quercus a partir de
bellotas. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, págs. 292-295.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1993. Encinas y encinares. Ed. Mundi-Prensa. Madrid,
131pp.
La floración de la encina comienza de abril a mayo según climas y su duración comprende de uno a dos meses. En los meses de octubre a noviembre tiene lugar la maduración de las bellotas. Durante este período, desde abril a mediados de octubre, necesita la mayor cantidad de agua posible. De la maduración a la caída del fruto suele transcurrir más o menos un mes (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993). Como es lógico no todos los frutos de una encina, ni tampoco de las encinas próximas maduran al mismo tiempo.
Si en el tiempo de florescencia sobrevivienen lluvias, el polen queda pegado o es arrastrado, y la flor femenina cae al no estar fecundada. Así unos años la fructificación es abundante y otros casi nula. Las encinas aisladas dan bellota con mayor regularidad, pues el aire a su alrededor disipa la humedad (ABELLA, I., 1996).
La bellota madura suele desprenderse del cascabel y tener un color castaño oscuro.
Salvo por fuertes vientos o debilitamiento, la bellota que cae por sí sola es porque ya está madura, por lo tanto lo ideal sería recolectarla cuando está en el suelo, cuidando de cogerla lo antes posible para evitar los daños por insectos, roedores, hongos, etc., si bien se corre el riesgo de tomar las que hayan caído prematuras (DELGADO GIL, A.M., 1994).
Igualmente si se recolectan del árbol se pueden coger bellotas que aún no estén maduras. Pero, como no podemos quedarnos debajo del árbol, esperando a que caigan una a una, aprovecharemos las dos posibilidades (DELGADO GIL, A.M., 1994):
Cogeremos del suelo, desechando las que aún verdean, las más pequeñas y las de mala presencia.
Cogeremos del árbol, desechando las que aún verdean, las más pequeñas y por supuesto las de mal aspecto.
La recolección de bellotas se realiza normalmente desde noviembre hasta finales del invierno. Para obtener bellotas limpias, bastará con separar a mano las cúpulas y ramitas que quedan adheridas a los frutos (CATALAN BACHILLER, G., 1993).
[ VOLVER A INDICE ]