6.4. Almacenaje y conservación de semillas.

Bibliografía consultada:
CATALAN BACHILLER, G., 1993. Semillas de árboles y arbustos forestales. Colección Técnica ICONA. Madrid, 392pp.
DELGADO GIL, A.M., 1994. Técnicas para plantar Quercus a partir de bellotas. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, págs. 292-295.
GARCIA ROLLAN, M., 1991. Cultivo de setas y trufas. Ed. Mundi-Prensa. Madrid, 174pp.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1988. Elección y siembra de bellotas. Revista Quercus, cuaderno 32. Madrid, págs. 42-43.

Lo mejor es sembrar la semilla nada más recolectarla. Si ello no es posible, aún tenemos una semana de plazo sin que tengamos que realizar nada en especial para su conservación óptima para la siembra, si pasa más tiempo la semilla pierde su viabilidad en un corto período de tiempo (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Las condiciones óptimas para conservar las bellotas son: temperatura de 0 a 2 ºC, humedad relativa elevada (90%) y buena aireación, por lo tanto necesitaremos un almacenaje húmedo y frío (CATALAN BACHILLER, G., 1993).

Para desinfectar las bellotas se mantendrán durante media hora en una solución desinfectante de hipoclorito o quince minutos en solución de nitrato de plata al 0,1%, y lavando luego muy bien (GARCIA ROLLAN, M., 1991).

Si la siembra se realiza antes de las tres primeras semanas, tras la recolección, no se necesitan cuidados especiales, basta con mantener las bellotas en un lugar oscuro, fresco y sin corrientes de aire, con una temperatura entre 0 y 5 ºC, nunca en bolsas de plástico o recipientes herméticos, pues se asfixiarían (DELGADO GIL, A.M., 1994).

En su medio natural pueden permanecer hasta mes y medio, e incluso más, sin perder su capacidad germinativa, aunque pueden debilitarse (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Para una conservación más larga (hasta su siembra en primavera) es necesario su estratificación. Esta consiste en colocar capas intercaladas de arena limpia (esterilizada) y bellotas de unos 5 a 7 centímetros, humedeciendo de vez en cuando la arena, y a temperatura próxima a 0 ºC (DELGADO GIL, A.M., 1994). Se deberá evitar que las bellotas se sequen o que se quede estancado el aire húmedo (CATALAN BACHILLER, G., 1993).

Para esterilizar la arena se puede emplear el vapor, por ejemplo a 100 ºC durante una o dos horas sobre plancha con fuego por debajo (GARCIA ROLLAN, M., 1991).

Así, pueden durar hasta su siembra en primavera o hasta que empiezan a germinar, momento en el que hay que plantarlas sin demora (DELGADO GIL, A.M., 1994). Las plantas procedentes de bellota pregerminada tienen un sistema radicular bien formado y el tanto por ciento de marras es mucho menor, que si se emplean bellotas no pregerminadas (MONTOYA OLIVER, J.M., 1988).

También se pueden utilizar cámaras frigoríficas que consigan las condiciones óptimas de conservación antes descritas, pero esto es muy costoso.

De lo que se trata en la conservación es de que la bellota no pierda su humedad óptima, ni su capacidad germinativa.


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