6.5. Epoca de Siembra.

Bibliografía consultada:
DELGADO GIL, A.M., 1994. Técnicas para plantar Quercus a partir de bellotas. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, págs. 292-295.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1993. Encinas y encinares. Ed. Mundi-Prensa. Madrid, 131pp.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1988. Elección y siembra de bellotas. Revista Quercus, cuaderno 32. Madrid, págs. 42-43.

La época de siembra debe ser en otoño, a ser posible tras su recolección (DELGADO GIL, A.M., 1994).

Las siembras tardías no son aconsejables, pues implican un almacenamiento y conservación, que nos podemos evitar. También y más importante que lo anterior es el hecho de que la encinita debe llegar al verano con un sistema radicular lo más extenso y desarrollado posible, para así tener más posibilidades de pasar la estación seca con éxito. Con la siembra tardía la encina llega a la estación seca con un pobre sistema radicular, que en la mayoría de los casos provocará su muerte.

Así y como conclusión, se debe hacer siempre una siembra temprana, cuanto antes se siembre, más grande y mejor enraizada llegará la planta al inicio de verano y más posibilidades tendrá de atravesar el período más duro de su existencia. También cuanto antes se siembre, más fresca y en mejores condiciones estará la bellota (MONTOYA OLIVER, J.M., 1988).

Sólo en lugares donde hubiera riesgo de heladas o en zonas frías, deberá retrasarse su siembra hasta febrero (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993), con el consiguiente riesgo de la llegada del verano, y los problemas que ello conlleva si la raíz no está sufientemente desarrollada, y también no olvidar que la semilla necesitará una conservación óptima hasta la fecha.


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