7.2.1. Desbroce.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Las tierras en donde no se han realizado labores de cualquier tipo desde hace tiempo, presentan, generalmente, una vegetación espontánea de diversas características.

Si han estado sometidas al cultivo agrícola de especies herbáceas, encontraremos probablemente una vegetación predominantemente herbácea. En el caso de que los cultivos anteriores hubieran sido leñosos, la vegetación espontánea puede poseer una amplia gama de grados de lignificación, desde la propia de matorrales hasta la de los vegetales arbóreos.

Las encinas soportan bien la competencia de la vegetación circundante.

Si ésta es herbácea, no es necesaria su eliminación total, pues es mayor el beneficio de la protección que da a la encinita, que la competencia que supone para ésta. Por tanto, tan solo se realizará de forma puntual (en el punto de plantación o siembra, con diámetro de 40 a 80 centímetros), salvo que el laboreo del terreno obligue a realizar un desbroce previo.

Si estamos ante vegetación del tipo matorral, muy espesa, y en algunos casos de altura considerable, la eliminación será necesaria, pues entraña en este caso un verdadero peligro de competencia por la luz, el medio y el agua.

Tras el desbroce podemos enterrar los rastrojos in situ, enriqueciendo así el suelo en materia orgánica, o podemos dejarlos en la superficie del suelo, protegiéndolo así de la desecación. Nunca deberemos quemarlos.


7.2.1.1. Técnicas de desbroce.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

La técnica a utilizar está condicionada por muy diversos factores:

Siembra o plantación.

Mayor o menor competencia de la vegetación.

Riesgo de erosión.

Especies de plantas que se deben conservar.

Mayor o menor facilidad de operar (piedras, pendientes excesivas, etc.).

Impacto ecológico.

Respetando estos factores, operaremos con la técnica que más se adapte a nuestras circunstancias y necesidades.

Las técnicas de desbroce son las siguientes:

Desbroce manual, que es la forma más eficaz de hacer un desbroce selectivo y puntual.

Se realiza mediante: hoz, calabozo o podón y motodesbrozadora para la rozas, y azada, retamero y zapapico para los arranques.

Desbroce mecanizado, que es menos selectivo y más destructivo.

Se realiza con tractores provistos de aperos adaptados a la función de desbroce.

Desbroce combinado con preparación del suelo, que realiza las dos operaciones de forma simultánea.

Desbroce por quema y desbroce con herbicidas, que no son nada aconsejables, por los daños ecológicos que producen por destrucción de la microfauna del suelo.


[ VOLVER A INDICE ]

[ IR A PAGINA PRINCIPAL ]