7.2.2. Preparación del suelo.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Para alojar la planta o la semilla en el suelo, así como facilitar su arraigo y los primeros pasos de su crecimiento, se deben modificar las condiciones del terreno a reforestar. Contemplamos únicamente los procedimientos físicos, pues el empleo de enmiendas y abonados suele resultar muy costoso, y en reforestación no suele utilizarse.

La preparación del suelo tiene por objeto los siguientes puntos:

Aumentar la capacidad de retención de agua.

Facilitar la absorción de los elementos nutritivos por la raíz.

Facilitar el desarrollo radical, tanto en profundidad como lateralmente.

Aumentar la infiltración del agua de lluvia en el suelo.

Disminuir la escorrentía superficial y la velocidad de la lámina vertiente del agua, con lo que se frena la erosión del suelo.


7.2.2.1. Procedimientos de preparación de suelo.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Se han elegido los procedimientos más adecuados a los casos que más frecuentemente se presentan en la reforestación de las tierras agrícolas. La posibilidad de suprimir o remover horizontes del suelo no se tiene en cuenta, ya que en los terrenos que han estado sometidos a cultivo agrícola no suelen existir estos horizontes. Sin embargo, sí se suele presentar una capa endurecida (suela) a la profundidad a que llegaron los continuos laboreos, en este caso se deberá efectuar una labor profunda.

También se pueden aplicar polímeros absorventes, protectores orgánicos, estabilizadores de suelo, aunque estas practicas son opcionales.

El procedimiento o método a utilizar está condicionado por muy diversos factores:

Siembra o plantación.

Textura del suelo.

Estado de humedad del terreno.

Efecto hidrológico.

Efecto sobre el paisaje.

Mayor o menor facilidad de operar (piedras, pendientes excesivas, etc.).

Impacto ecológico.

Respetando estos factores, operaremos de la forma que más se adapte a nuestras circunstancias y necesidades.

Los procedimientos pueden ser: manuales o mecánicos.

La operación se ejecuta siguiendo un marco previo o a tresbolillo en el caso de actuar en pendientes.


7.2.2.1.1. Procedimientos manuales.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Consisten en realizar hoyos u otro tipo de remonición puntual del suelo con herramientas manuales apropiadas. Son principalmente la apertura de hoyos y casillas, el primero de ellos indicado para plantación y el segundo para siembra.

En ambos procedimientos, casillas y hoyos manuales, se suelen emplear azadas, picos, zazapicos, y en el caso del hoyo manual, la pala o herramientas similares.

Los procedimientos manuales de preparación de suelo son inviables en suelos con capas muy compactas o pedregosas.


7.2.2.1.1.1. Apertura manual de hoyos.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Los hoyos realizados a mano serán de profundidad variable según textura del suelo y edad del plantón, y sólo se utilizará este procedimiento cuando no se puedan efectuar los hoyos de forma mecanizada, ya que su coste y tiempo de ejecución son muy elevados. La tierra extraída debe quedar aguas abajo cuando hay pendiente. Los hoyos se harán mejor con buen tempero y cuando no haya habido heladas recientes.

El relleno del hoyo se hace en el momento de la plantación, excepto cuando el clima es seco en exceso pues deseca las capas más profundas, en cuyo caso se debería tapar el hoyo inmediatamente después de practicarlo. Se realizará un desbroce previo en el lugar, preferentemente puntual.


7.2.2.1.1.2. Casillas.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Las casillas o raspas consisten en una cava superficial de unos 40 x 40 centímetros, con profundidad de no menos de 30 centímetros, sin extraer la tierra removida, con desbroce previo, preferentemente puntual.


7.2.2.1.2. Procedimientos mecánicos.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Las procedimientos a realizar de forma mecánica son: apertura mecánica de hoyos, subsolado lineal o pleno y laboreo pleno.


7.2.2.1.2.1. Apertura mecánica de hoyos.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

La apertura de hoyos se puede realizar de manera mecánica, mediante equipos manejados por operarios, o mucho más frecuente y más factible, por aperos enganchados a la toma de fuerza del tractor.

Este es el caso de los hoyos realizados con barrena helicoidal, ésta necesita de un tractor de 75 CV, como mínimo, al que se le adaptan barrenas de entre 20 y 50 centímetros de diámetro y longitudes de 1 y 1,3 metros. Se puede trabajar en pendientes acusadas, puesto que el tractor circula en el sentido de máxima pendiente. Sin embargo, si existen piedras a la profundidad en que se trabaja o si los suelos son excesivamente arcillosos, el procedimiento puede ser inviable. Se necesita un desbroce previo, preferentemente puntual.

En terrenos con cierta pendiente y peligro de torrencialidad, puede interesar realizar una remonición de la tierra, sin extracción, mediante un pico mecánico o pala percutora. Esto se lleva a cabo realizando un prisma de dimensiones variables, entre 0,4 y 0,6 metros de ancho, 0,4 y 0,8 metros de largo y 0,5 y 0,8 metros de profundidad. A continuación, con una azada se forma una microcuenca haciendo una plataforma horizontal y excavando los regueros de la microcuenca en el trozo de ladera inmediatamente por encima. Esta formación recibe el nombre de "banquetas con microcuenca". Hacen falta picos mecánicos percutores con boca plana de 10 centímetros de ancho y vástago de longitud suficiente para llegar a la profundidad deseada. Pueden estar conectados a un generador eléctrico portátil o a la toma de fuerza de un tractor. Estas banquetas ejercen un buen efecto contra la erosión. Se necesita un desbroce previo, preferentemente puntual.

Una labor parecida se puede realizar mediante una retroexcavadora. El único equipo necesario es una máquina retroexcavadora convencional, preferiblemente de cadenas, con cazo de 40 a 50 centímetros, de buena estabilidad y potencia de más de 100 CV. La máquina clava el brazo, levanta la tierra y la vuelve a soltar en el mismo sitio, repitiendo la operación hasta alcanzar las dimensiones deseadas. Se puede complementar esta operación con la intervención de una azada manual. Se necesita un desbroce previo, preferentemente puntual.


7.2.2.1.2.2. Subsolado lineal.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

El subsolado lineal consiste en realizar surcos en el suelo, con distancias entre sí de 2 a 5 metros, de una profundidad de 20 a 100 centímetros, mediante un apero denominado "subsolador". Se realiza con tractores de cadenas con más de 120 CV o con tractores de ruedas de goma de menores CV, esta labor se debe realizar según las curvas de nivel. Se puede actuar sobre terreno previamente desbrozado totalmente o sin desbroce. Se debe ejecutar en tiempo seco, preferiblemente, por ser más efectivo el mullido del suelo en la zona de influencia del subsolador.

Esta labor mejora sensiblemente la capacidad de retención de agua y velocidad de infiltración en los surcos. El desarrollo de las plantas sobre el surco subsolado es más rápido que en ahoyados manuales. Es aconsejable sobre suelos calizos.


7.2.2.1.2.3. Subsolado pleno.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

El subsolado pleno se efectúa cuando colocamos en el tractor un subsolador con distancia entre línea de menos de 2 metros, ya que se ocupa toda una franja o banda. Se necesita un tractor de más de 100 CV y presenta unas características físicas y de ejecución similares al subsolado lineal.


7.2.2.1.2.4. Laboreo pleno.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

Consiste en realizar una labor similar a la de los alzados que se utilizan en las labores agrícolas, removiendo toda la superficie del terreno. Es necesario un tractor agrícola de ruedas y de más de 50 CV de potencia, con arados de vertedera o de discos, de diferentes anchuras y pesos.

Se procede de la misma forma que en el cultivo agrícola con pasadas paralelas, preferiblemente siguiendo las curvas de nivel. La pendiente para esta forma de operar será inferior al 20%, para evitar el vuelco del tractor. Es un procedimiento de preparación del suelo a hecho, con inversión de horizontes y de profundidad media, pues difícilmente se superan los 40 centímetros de profundidad de labor. Su aplicación requiere un terreno sin vegetación consistente o previamente desbrozado totalmente.


7.2.2.1.3. Preparación general de suelo para siembra.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.
PONCE LAJARA, A., 1996. Experiencias sobre la siembra de bellotas de encina en Granada. Revista Quercus, cuaderno 120. Madrid, págs. 19-22.

La preparación del suelo para la siembra se realizará principalmente con el procedimiento de casillas o raspas (BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994) y con procedimientos de laboreo pleno y subsolado.

Se realizarán antes de las lluvias otoñales, si las hay, para aprovechar éstas, o anteriormente efectuando la práctica de barbecho. En este caso el propósito del barbecho no es dejar descansar la tierra durante un año, sino aprovechar las lluvias y retener la mayor humedad posible en el terreno (PONCE LAJARA, A., 1996).


7.2.2.1.3.1. Casillas.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1988. Elección y siembra de bellotas. Revista Quercus, cuaderno 32. Madrid, págs. 42-43.

Las casillas o raspas serán de 40 x 40 x 50 centímetros como máximo y 40 x 40 x 40 centímetros como mínimo, según si el suelo es arcilloso o arenoso.

Las casillas se realizarán con al menos quince días de antelación a la siembra, pues los animales buscan tras la labor y si no encuentran algo, no suelen volver (MONTOYA OLIVER, J.M., 1988).


7.2.2.1.3.2. Laboreo pleno y subsolado.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1988. Elección y siembra de bellotas. Revista Quercus, cuaderno 32. Madrid, págs. 42-43.
PONCE LAJARA, A., 1996. Experiencias sobre la siembra de bellotas de encina en Granada. Revista Quercus, cuaderno 120. Madrid, págs. 19-22.

Se efectuará un laboreo pleno en todo el terreno, de unos 30 centímetros de profundidad, siguiendo las curvas de nivel.

Seguidamente vendrá el subsolado, que será pleno o en líneas, con una profundidad entre 20 y 50 centímetros, tanto más profundo cuanto más arcillosa sea la tierra, y menos cuanto más suelta sea ésta.

Los surcos se harán siguiendo en todo momento las curvas de nivel del terreno (BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994), con una separación entre dos y tres metros, según el marco que decidamos en principio adoptar.

Los montículos dejados tras la realización de los surcos, sirven además de protección ante el viento, y dan sombra y protección, aspectos muy valiosos para la supervivencia futura de la planta.

Los surcos se abrirán, siempre con al menos quince días de antelación a la siembra, pues los animales buscan tras la labor y si no encuentran algo, no suelen volver (MONTOYA OLIVER, J.M., 1988).


7.2.2.1.4. Preparación general de suelo para plantación.

Bibliografía consultada:
PONCE LAJARA, A., 1996. Experiencias sobre la siembra de bellotas de encina en Granada. Revista Quercus, cuaderno 120. Madrid, págs. 19-22.

La preparación del suelo para plantación se efectuará principalmente con el procedimiento de apertura de hoyos y con el procedimiento de apertura de surcos con subsolado.

La preparación del terreno se realizará antes de las lluvias otoñales, si las hay, para aprovechar éstas, o anteriormente efectuando la práctica de barbecho. En este caso el propósito del barbecho no es dejar descansar la tierra durante un año, sino aprovechar las lluvias y retener la mayor humedad posible en el terreno (PONCE LAJARA, A., 1996).


7.2.2.1.4.1. Apertura de hoyos.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

La preparación del suelo para plantación se realizará principalmente con el procedimiento de apertura de hoyos.

Para la implantación de plantones en cepellón (envase o contenedor) de un año o una savia de edad, los hoyos serán de entre 60 x 60 x 60, 70 x 70 x 70 y 80 x 80 x 80 centímetros, según la textura del suelo sea arenosa, media o arcillosa, y se efectuará la plantación en ese instante, o se echará de nuevo la tierra al hoyo para evitar la desecación de las capas inferiores expuestas.


7.2.2.1.4.2. Subsolado.

Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994. Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid, 117pp.

El subsolado será de entre 70, 85 y 100 centímetros de profundidad, según sea el suelo, arenoso, de textura media o arcilloso.

Los surcos se harán siguiendo en todo momento las curvas de nivel del terreno (BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994), con una separación entre dos y tres metros, según el marco que decidamos en principio adoptar.

Al realizar estos surcos, la plantación se realiza directamente, abriendo hoyos en ellos, con suficiente cabida para albergar el cepellón. Los surcos nos servirán además para protección, abrigo y sombra de las plantas.


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