8.3. Micorrización de encinas con trufa.

Bibliografía consultada:
GARCIA ROLLAN, M., 1991. Cultivo de setas y trufas. Ed. Mundi-Prensa. Madrid, 174pp.
GOMEZ, J., MORENO, B., 1992. Las trufas del encinar andaluz. Revista Quercus, cuaderno 79. Madrid, págs. 34-35.
TELLERIA, M.T., 1994. Las trufas. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, pág. 49.

Como trufas se conocen a ciertas especies del género Tuber (Ascomycetes). Presentan sus cuerpos fructíferos subterráneos, de olor agradable y forma globosa y verrugosa que recuerda a pequeños tubérculos (TELLERIA, M.T., 1994).

La diferencia fundamental entre las setas y las trufas es que sus esporas se forman en el interior de unas células en forma de botella llamadas ascas, en vez de formarse en el exterior en basidios (GARCIA ROLLAN, M., 1991).

Las trufas más importantes son:

Tuber melanosporum, Vitt. Es la trufa negra o trufa de Perigod. Se caracteriza por presentar cuerpos fructíferos con dimensiones que oscilan entre las de una nuez y una naranja. Peridio (cubierta) negro con tonalidades amarronadas y placas poligonales deprimidas en su ápice. Gleba (masa central) inicialmente blanca que al madurar adquiere tonalidades grisáceas y que puede llegar a ser de color marrón oscuro. La gleba tiene delgadas venaciones arborescentes (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Su olor es agradable y penetrante, y su sabor exquisito.

Se distribuye por distintas zonas de la España caliza. Es el hongo comestible más caro de España y llega a constituir un importante recurso económico en algunas regiones. Su recolección se realiza en los meses de diciembre a marzo (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber brumale. Conocida vulgarmente como "trufa negra", es bastante similar a Tuber melanosporum, tanto en su distribución y hábitat como en su época de recolección. No es, sin embrago, tan apreciada, ya que su sabor es ligeramente almizclado, lo que le resta calidad gastronómica. Su aspecto recuerda al de una patata, su color es negro y las verrugas del peridio (cubierta) son poco prominentes (TELLERIA, M.T., 1994).

Tuber aestivum, Vitt. (trufa de San Juan o trufa de verano). Su aspecto es el de una avellana de color pardusco provista de verrugas muy marcadas (TELLERIA, M.T., 1994). Es fácilmente identificable por su capa externa o peridio, constituida a base de placas piramidales negras, y por su gleba (masa central) entre blanquecina y marrón claro, con venación abundante y ramificada (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Su olor es menos intenso y su sabor no parece ser tan apreciado como el de las dos especies anteriores.

En España se distribuye principalmente por su mitad septentrional. Crece en terrenos calizos pero con un mayor contenido de humus (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Su recolección se realiza en los meses de junio a noviembre.

Tuber excavatum, Vitt. Diferenciable por su consistencia córnea y color ocráceo, así como por la presencia de excavaciones en la base, a las que alude su nombre científico (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber nitidum, Vitt. Carpóforos globosos y peridio (cubierta) de color amarillento, duro, liso o débilmente pubescente (cubierto de pilosidades). Columela (columnilla a la que están agarradas las entretelas) blanca y ramificada (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber panniferum, Tul y C. Tul. Sus fructificaciones, de 1,3 a 5 centímetros de diámetro, se diferencian de las otras especies por la gran cantidad de pelos que emergen del peridio (cubierta), por su color pardo oscuro y por la gleba (masa central) de color blanquecino que con el tiempo adquiere tonalidades rojizas (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber rufum, Pico. De aspecto parecido a T. nitidum, aunque de mayor tamaño, peridio (cubierta) más oscuro y duro, superficie del ascocarpo (aparato esporífero) de aspecto cuarteado y gleba (masa central) más coloreada. Tiene escaso valor culinario debido a su consistencia y al olor desagradable que despide en la maduración (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).


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