9.1.3. Protección natural.
Bibliografía consultada:
MONTOYA OLIVER, J.M., 1988. Elección y siembra de bellotas. Revista
Quercus, cuaderno 32. Madrid, págs. 42-43.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1993. Encinas y encinares. Ed. Mundi-Prensa. Madrid,
131pp.
La protección natural consiste en un uso inteligente de las plantas que nacen de forma espontánea, realizando un desbroce puntual y selectivo (apartado 9.5). Consiste también (si no hay vegetación espontánea) en la siembra a voleo de cebada u otro cereal (MONTOYA OLIVER, J.M., 1988), etc., alrededor, a unos 40 centímetros (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993) de distancia de la planta.
Estas dan sombra, protección, mantinen la humedad y crean un microclima característico, ayudando mucho a la buena marcha de la reforestación en los primeros dos o tres años de vida, previos a su total establecimiento. Evitan también que los animales se ceben con las plantas de nuestra reforestación.
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