9.5. Desbroces.
Bibliografía consultada:
BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ, F., 1994.
Manual de forestación en tierras agrícolas. MAPA. Publicaciones del YRIDA. Madrid,
117pp.
MESON, M. Y MONTOYA OLIVER, J.M. 1993. Selvicultura Mediterránea. Ed.
Mundi-Prensa. Madrid, 368pp.
MONTOYA OLIVER, J.M., 1993. Encinas y encinares. Ed. Mundi-Prensa. Madrid,
131pp.
Si la vegetación es herbácea, no será necesario eliminarse de alrededor de la encinita, tan solo unos centímetros, así disminuiremos su competencia y nos beneficiaremos de su protección y sombra.
Si se trata de matorral, deberá mantenerse una distancia cauta entre éste y las plantitas, pero sin su total eliminación para que siga ofreciendo protección y sombra, sin entrañar competencia por la luz y el agua.
En la primavera de los dos primeros años, y en general, limpiar 40 centímetros alrededor de la plántulas (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993) (porque si limpiáramos toda la vegetación no nos beneficiaríamos de su protección y sombra, y acabaríamos concentrando sobre las encinitas los ataques de la fauna), dejando los restos para proteger el suelo. Tras el desbroce podemos enterrar los rastrojos in situ, enriqueciendo así el suelo en materia orgánica, o podemos dejarlos en la superficie del suelo, protegiéndolo así de la desecación (a unos 20-30 centímetros alrededor de la planta, nunca al pie). Nunca deberemos quemarlos.
Acabar la limpieza antes de que las plántulas queden demasiado en sombra (porque se reducirá su enraizamiento) o que esté ya seca la vegetación a limpiar (porque si está seca ya no compite por el agua) (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993).
Un sólo desbroce suele bastar, aunque a veces en terrenos pesados se necesitan dos (MONTOYA OLIVER, J.M., 1993). Si la vegetación es del tipo "colonizadora" habrá de tener cuidado y observar de vez en cuando el nivel de colonización, y aumentar si fuera necesario la frecuencia de los desbroces, según sea el caso.
No suele hacer falta más limpieza tras estos dos primeros años, ya que las encinas resisten mejor la competencia que otras especies de reforestación (MESON, M. Y MONTOYA OLIVER, J.M. 1993), pero si se prolongan los desbroces hasta los tres años (un año más) sería más beneficioso para la reforestación y su establecimiento.
Si deseamos mantener la mínima (o ninguna) vegetación alrededor de la encinita
podemos practicar el "acolchado" con efecto "mulching", aplicando
plástico negro u otro tipo de acolchado orgánico
alrededor
de ésta (BARBERO MARTIN, A., CATALAN BACHILLER, G., GONZALEZ RODRIGUEZ,
F., 1994), en un radio de 40 centímetros. Con esta técnica conseguimos buenos
resultados, y es muy barata. Evitamos el crecimiento de malas hierbas a un radio de 40
centímetros, conservamos la humedad del suelo en ese radio y creamos así un microclima
en el suelo, idóneo para el mejor desarrollo de la planta.
También para mantener la mínima vegetación alrededor de la encinita podemos aplicar mi método (caro y difícil, pero eficaz), aplicando una capa de gravilla de unos 2 centímetros de alto (también nos servirá para captar el agua del rocío, las nieblas, y para evitar heladas). La forma de aplicación es la siguiente: colocamos un cilindro hueco de 20 centímetros de diámetro sobre la planta y seguidamente aplicamos gravilla alrededor de éste (unos 30 centímetros), formando un círculo de 40 centímetros de radio alrededor de la planta, después se pisará fuertemente. Así se evitará la nascencia de malas hierbas y se protegerá el suelo.
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